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Enrique Blanco Lac

Reinventar el paisaje

 

19/12/2014     15/02/2015

Escribir sobre la pintura de Enrique Blanco LAC entraña numerosos riesgos. El primero y el más importante concierne a su propia esencia visual. La obra de Don Enrique es claramente sensual, se explica sola y alcanza nuestra sensibilidad sin demasiadas barreras ni tapujos. Las explicaciones y los textos pueden, por tanto, entorpecer ese placer. Además el pintor ni fue muy locuaz sobre su trabajo, algo nada extraño entre los artistas plásticos, ni dejó demasiadas pistas sobre el mismo.
El artista siempre afirmó el carácter autodidacta de su formación y su tranquila manera de entender su relación con el momento que le había tocado vivir. De hecho consideraba que el tiempo de su pintura, los cuadros que pintaba y el del arte de su época iban por caminos diferentes. Es esta una manera interesante de señalar que a él no le importaba demasiado no coincidir con el panorama artístico español y riojano de posguerra, incluso existir, en cierta medida, al margen de él. Sin quererlo Blanco consiguió convertir su obra en una isla que puede ser relacionada más con una vieja tradición modernizadora que con otra cosa. Sin saberlo y gracias a su capacidad para manejar formas y colores permitió que su pintura se convirtiese en clásica sin la necesidad de que el tiempo cronológico pasara sobre ella.

El pintor sabía que su obra se debía componer en los ratos que le dejaba la vida cotidiana, el comercio y la familia. No debe extrañarnos, por tanto, que la eclosión de su pintura se produzca a finales de los años sesenta, incluso un poco más tarde, cuando esas primeras necesidades ya no lo eran tanto.

Sabemos que Enrique Blanco pintaba al aire libre, realizaba apuntes del natural. También que perseguía algunos interesantes momentos y situaciones presentes en la naturaleza. Que en otras ocasiones tomaba fotografías. Posteriormente con estos detalles dibujados o pintados, tanto en lápiz sobre papel como al óleo sobre tabla, realizaba pinturas al óleo sobre lienzo. No siempre este proceso culminaba así. Otras veces la tabla era la última destinataria de su interés. Sin embargo, existía un proceso. No puede entenderse la pintura de Blanco Lac como una representación del paisaje en un momento determinado, casi nunca podría hablarse de esa condición que practicaron los impresionistas. Tampoco podríamos entenderla como un puro ejercicio imaginativo.

Ignacio Gil-Díez Usandizaga.

Artista:
Enrique Blanco Lac

Colaboradores:
Cultural Rioja

Fotografía:
Fernando Díaz

Reinventar el paisaje — Enrique Blanco Lac, 1914 – 1994